Te regalo un día.
Durante ese día, tu mente pasará por
10 estados de animo, vas a respirar 20.000 veces, tu estomago hará,
como mínimo, 3 digestiones, tu corazón bombeará 7.000 litros de
sangre y tus riñones fabricaran una media de 4 a 5 litros de orina.
Durante ese día, tus ojos captarán más de 50.000 colores distintos
y tus cuerdas vocales vibraran para crear una media de 500.000 palabras.
El tono de tu piel podrá cambiar, tu nariz va a captar más de 600
olores y tus oídos van a procesar cantidades incalculables de
sonidos. Durante ese día tu cabello va a crecer 1 centímetro más
mientras que tus uñas sólo van a ser un milímetro más grandes.
Tendrás calor, frío, sed, hambre, tos, picores, fatiga, dolor,
sueño... Te podrás poner malo, te podrás arruinar, podrás perder
a un amigo, podrás ganar una lotería, podrás tener todos los
orgasmos que quieras, podrás ir a donde te de la gana, podrás
quedar-te invalido, podrás conocer al amor de tu vida, podrás
aprender, podrás soñar e incluso te podrás morir.
Durante ese día, en el mundo, se
podría empezar alguna guerra o firmar algún tratado de paz. Podría
subir el paro, podría estallar la borsa, podría haber un atentado o
podría nacer el próximo Jesucristo.
Durante ese día, un iceberg se podría
fundir, un incendio podría quemar cientos de hectáreas de bosque,
un río se podría secar o una nube podría producir tanta lluvia
como para inundar una ciudad entera. Durante ese día un meteorito
podría estallar contra la tierra, un terremoto podría destruir un
país entero o un tsunami podría cambiar el litoral de cualquier
parte del mundo.
Durante un día, podría cambiar la
órbita de la tierra y se podría extinguir la vida tal y cómo la
conocemos.
¿y aún crees que te he regalado poco?
Mientras hayan noches, habrán días.
Simplemente parate a pensar lo
importante que son esas 24 horas que vas acumulando a lo largo de tu
vida. Ninguna de esas 24 horas va a ser igual. Nunca vas a vivir lo
que has vivido 24 horas antes y jamás vas a saber a ciencia cierta
que te va a pasar en las 24 horas siguientes.
Así que cada mañana, cuando vuelvan a
empezar tus 24 horas, coge aire, sonríe y preparate para un nuevo
día, porque todos los días, por el simple hecho de ser días, van a
ser el mejor día de tu vida.